Elementos foráneos: Sentir el Folklore

La música folclórica argentina surge de dos fuentes: los ritmos de las tribus indígenas y las melodías introducidas por los colonizadores europeos. De esta unión surge un nuevo lenguaje musical con características propias, hermanando letras, sonidos e instrumentos. En algunas regiones se mantiene la tradición autóctona y en otras se asimilan nuevas técnicas y formas musicales.

¿Cómo debe interpretarse la música folclórica, y qué instrumentos musicales deben utilizarse? No sé si existe una respuesta absoluta para estos interrogantes, pues los estudiosos del folclore todavía no se ponen de acuerdo en si la guitarra debe ser considerada como un instrumento extraño a nuestro folclore. Justamente la guitarra, que para el común de la gente es el instrumento más típico, y el más utilizado para interpretar música folclórica argentina.

Por lo tanto es una cuestión totalmente opinable, en la que unos serán más permisivos que otros en cuanto a los instrumentos a utilizar para nuestra música. Personalmente me inclino a pensar que debemos guiarnos más por el resultado final que por un criterio demasiado estricto. Lo realizado por Waldo de los Ríos con grandes formaciones orquestales tiene un sonido tan folclórico que suelen usarse como cortinas musicales para programas radiales referidos al campo. Incluso ese mismo músico hizo un arreglo en tiempo de malambo de un tema de jazz, "Blue moon", donde hay que prestar mucha atención para identificarlo, porque está totalmente "argentinizado".

Esto nos da pie para la situación inversa: cuando un tema folclórico es interpretado de tal manera que se desnaturaliza su esencia y no puede distinguirse de otra música realizada con el mismo estilo. Si una zamba se interpreta como un bolero, parecerá más un tema mejicano que argentino, y si el estilo es el de una balada casi pierde toda identidad, al ser un estilo tan universal.

Del mismo modo, cuando se agrega una batería al acompañamiento del chamamé, me parece estar escuchando una chacarera. Una de las diferencias entre la cueca cuyana y la cueca norteña es que la norteña lleva acompañamiento de bombo, y la otra no. En realidad ambas provienen de la zamacueca, al igual que la zamba, pero se diferenciaron al asimilarse a cada región, con sus usos y costumbres. Algo muy diferente es modificar nuestra música con la introducción de elementos foráneos que nada tienen que ver con nuestras gentes.

Quizás con el tiempo, si tiene aceptación esta manera de interpretar el folclore, se afiance como tradición, como ha sucedido con otras modificaciones que han dado como resultado la música hoy llamada tradicional de raíz folclórica. Mientras tanto mi oído se resiste a aceptar interpretaciones que no solamente no parecen folclore argentino, sino que parecen música extranjera.