La difusión del Folklore Argentino a partir de 1960

Desde 1950 la mùsica nacional estaba protegida por una ley nacional que solamente permitía la difusión de un veinticinco por ciento de música de origen extranjero, pero la importancia que tenían las orquestas de tango y las que interpretaban música de autores argentinos, pero con ritmos extranjeros, eclipsaron a la música folclórica, aunque ésta ya contaba con excelentes cultores.

El comienzo de la decadencia del tango coincidió con la introducción al país del rock y el twist (de Estados Unidos), y de música europea, principalmente canciones italianas. Las grandes orquestas "características" y de jazz fueron desapareciendo, igual que las de tango, dando lugar a conjuntos formados por un reducido número de músicos, cuyo presupuesto era más bajo también. Y parte de ese vacío fue ocupado por intérpretes del folclore que hasta ese momento, si bien eran conocidos, no habían brillado en todo su esplendor.

Es indudable que el Festival de Cosquín marcó un hito, pues las máximas figuras del folclore se reunieron allí para poner en marcha el "boom" de los 60. Así como sucede con ciertos deportes, en que al destacarse una figura promueve la aparición de miles de jóvenes que quieren emularlo, de la misma manera comenzaron a aparecer cultores del foclore en todas las provincias argentinas.

Todo esto fue acompañado por una gran difusión radial y televisiva, sobre todo la radio, que llegaba a todo el país, y dio como resultado que muchos jóvenes quisieran aprender a tocar la guitarra. En todas partes aparecieron profesores de guitarra que enseñaban más que nada a acompañar, lo que se conseguía en pocas lecciones. Y también estimuló la fabricación de guitarras, que las había de todo precio, algunas bastante accesibles y que no sonaban mal.

Hay quienes tienen una visión crítica de esa época porque fue un gran negocio debido a la explotación comercial de todo lo tradicional: la música, las comidas, las artesanías... Yo considero que es una visión demasiado idealista de ese fenómeno; todos los movimientos artísticos masivos tienen un componente comercial muy acentuado. Alquien me dijo una vez que "lo mejor es enemigo de lo bueno".